Cuando infeliz, postrado por el hombre y la suerte
en mi triste destierro lloro a solas conmigo,
y agito al sordo cielo mi grito vano y fuerte,
y, volviendo a mirarme, mi destino maldigo.
y sueño ser como otro mas rico en esperanza
tner su mismo aspecto, gozar sus compañias,
y envidio el arte de este, del otro la pujanza,
hastiado de aquello que me daba alegrias.
si en estos pensamientos mi deprecio me espanta,
pienso en ti felizmente y entonces mi consuelo
como una alondra a orillas del día se levanta
del mundo oscur, y canta a las puertas del cielo.
Tal riqueza me ofreces, dulce amor recordado,
que desdeño cambiar con los reyes mi estado.
Chespir