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Jesús, qué tristeza constatar que entre tantas personas que te miraban’ cargar la cruz, sólo una te ayudó a cargarla. Tal vez fue más doloroso para ti experimentar la pasividad de los demás, que el peso de la misma cruz. ¿No estaremos repitiendo esta estación en nuestro matrimonio?; pues muchas veces somos espectadores pasivos de cómo nuestra pareja carga con la cruz diaria del quehacer, los problemas, el cansancio, las limitaciones personales, los hijos… Pero ni siquiera recibe una palabra de aliento, o una acción que manifieste nuestra solidaridad o nuestra corresponsabilidad. Jesús, cuando nos diste el mandato del amor, no le pusiste límite, ni horario de oficina. En el matrimonio no se lleva la cruz por turnos... nos hemos comprometido a llevarla juntos para toda la vida. Así es como expresamos nuestro amor responsable, pues la cruz de mi pareja, es también mi cruz.
Señor, queremos responder a nuestra vocación al amor, y por ello queremos ayudarnos uno al otro a cargar la cruz como lo hizo el Cirineo contigo. Perdónanos porque no hemos sido apoyo para nuestra pareja, y hemos dado mal testimonio a nuestros hijos y amigos. ¡Perdón Señor!
¡Perdón Señor, Perdón!
Oración:
Padre, Tú eres la fuente de auxilio para nuestras vidas. Te pedimos que nos ayudes a sostener con amor nuestra cruz de cada día, y la de nuestra pareja, para que las transformes en cruces de gracia y de salvación, especialmente por los Sacerdotes. Por Jesucristo Nuestro Señor.
Amén